Bruce anuncia su decisión: elige a dos colegas para trabajar con él. Lara contiene la respiración — luego exhala en silencio. Todavía está en la pasantía, por ahora.
Pero el alivio dura poco. Surge un nuevo requisito: cada pasante debe elegir un compañero para desarrollar un proyecto decisivo. Un error podría significar el fin.
Lara siente la mirada de Bruce sobre ella, distante, profesional, imposible de descifrar. Entre estrategias, alianzas improbables y sentimientos persistentes, queda una pregunta:
¿Quién será el compañero que podría definir su futuro?